El principio: masa, aislante y separación
Los sistemas de pladur aíslan del ruido gracias al efecto masa-muelle-masa: dos capas de placa separadas por una cámara rellena de lana mineral. La lana absorbe el sonido dentro de la cámara y, si las dos caras no están unidas de forma rígida, las vibraciones pasan mucho menos de un lado a otro.
Aislar una pared que ya existe
Para una pared medianera con un vecino, lo más eficaz es un trasdosado autoportante: una estructura metálica independiente, separada de la pared, con lana mineral y una o dos placas. Al no tocar la pared original, el ruido que llega por ella se transmite mucho menos.

Tabiques entre estancias o viviendas
Un tabique acústico lleva lana mineral en la cámara, doble placa por cara cuando se necesita más aislamiento y, en los casos más exigentes, doble estructura separada. Para las separaciones entre viviendas o con locales, el Código Técnico de la Edificación (DB-HR) marca unos mínimos de aislamiento que el sistema tiene que cumplir.
Techos acústicos
Si el ruido viene del piso de arriba, se puede montar un techo de pladur suspendido con cuelgues antivibratorios y lana mineral en la cámara. Y si el problema es el eco dentro de la propia sala, como en restaurantes u oficinas, la solución es un techo acústico absorbente con placas perforadas o paneles.
Los puntos débiles que hay que cuidar
- Bandas acústicas bajo los perfiles, en suelo, techo y paredes, para no transmitir vibraciones.
- Sellado de todo el perímetro: una rendija deja pasar mucho ruido.
- Cajas de enchufes que no coincidan en las dos caras del tabique y bien selladas.
- Continuidad del aislante en toda la superficie, sin huecos.
- Encuentros con techos y suelos: el ruido también viaja por la estructura del edificio.
Cada caso es distinto, así que lo mejor es ver el espacio. Tienes más información en trasdosados y aislamiento y en tabiques de pladur.