Rapidez y limpieza de la obra
El pladur es un sistema en seco: no necesita mortero ni largos tiempos de secado. Un tabique se monta en mucho menos tiempo que uno de ladrillo y genera muy poco escombro, algo muy valorado cuando se reforma una vivienda habitada o un local que tiene que abrir cuanto antes.
Aislamiento acústico
Aquí es donde más sorprende el pladur. Un tabique de ladrillo fino aísla poco del ruido. Un tabique de pladur con lana mineral en su interior funciona como un sistema masa-muelle-masa y consigue un aislamiento acústico muy bueno con mucho menos grosor y peso. Con doble placa o doble estructura se mejora todavía más.

Aislamiento térmico
El ladrillo por sí solo aísla poco del frío. Lo que marca la diferencia es el aislante: con pladur, la lana mineral va dentro del tabique o del trasdosado sin ocupar espacio extra.
Resistencia y durabilidad
El ladrillo aguanta mejor los golpes muy fuertes, pero un tabique de pladur bien ejecutado es muy resistente para el uso normal de una vivienda u oficina. Existen placas de alta dureza y la opción de doble placa para zonas de mucho tránsito. Para colgar peso se ponen refuerzos en la estructura.
Instalaciones y cambios futuros
Con pladur, la electricidad, los datos y la fontanería pasan por dentro sin hacer rozas. Y si en el futuro quieres cambiar la distribución, desmontar un tabique de pladur es mucho más sencillo.
Cuándo sigue teniendo sentido el ladrillo
En muros de carga, fachadas o paredes exteriores expuestas, y en zonas donde vaya a haber golpes muy fuertes y continuos, la obra tradicional sigue siendo la referencia. Para la tabiquería interior y los techos, el pladur es hoy la solución más utilizada.
¿Tienes una reforma en mente? Mira nuestros tabiques de pladur o escríbenos y te decimos qué solución encaja en tu caso.